A pesar de que tienes clientes a los que les gusta tu trabajo, que eres una referencia para tus colegas, que en tus redes sociales has logrado congregar una comunidad interesada en tu nicho y que te mantienes actualizada en tu especialidad, sientes que tu trabajo es mediocre, que no eres suficiente, que engañas a los que te siguen.

¿Por qué te siguen buscando como Asistente Virtual si, según tu criterio, tu trabajo no tiene nada de relevante, no es importante, no soluciona los problemas de tus clientes?

Y eso no te deja dormir: cada noche pasas horas y horas pensando en que eres un fiasco. Por eso cobras lo mínimo. Sería una estafa cobrar un precio más alto, o justo, por tus servicios. Por eso es que no has actualizado más nunca tu blog. ¿Quién va a querer leer a una impostora? Por eso es que no has implementado nuevas estrategias en tus redes sociales ¿Con qué cara vas a hablarles a tus seguidores?

Permítenos preguntarte algo: ¿Alguna vez te has sentido así? ¿Una voz en tu cabeza te dice que no eres suficiente en tu trabajo como Asistente Virtual? ¿Sientes que eres un fraude?

Tranquila, no eres la única que ha pasado por esta situación. De hecho, se estima que 7 de cada 10 personas padece del síndrome del impostor por lo menos una vez en su vida.

El síndrome del impostor es un trastorno muy común que te hace sentir que no estarás “nunca a la altura; de no ser lo suficientemente buenos, competentes o capaces; de ser impostores, un fraude”, explica la asesora profesional y autora del libro “Cómo superar el síndrome del impostor”, Baida Gil.

Síndrome del impostor: un mal común

Podríamos estar de acuerdo en que Michelle Obama es la encarnación del éxito. No solo fue una Primera Dama excepcional de los Estados Unidos, sino que es abogada egresada de Princeton y Harvard y fue catalogada como una de las 10 mejores profesionales del derecho por las élites universitarias. Sin embargo, Michelle Obama sentía que todo era mentira, que su éxito no era tal y que se debía a golpes de suerte. El síndrome del impostor vivía en su cabeza y le hacía creer que ella era una farsante. Nada más alejado de la realidad.

A Obama se unen personalidades como: la directora de operaciones de Facebook, SherylSandberg; la jueza de la Corte Suprema de los EE UU Sonia Sotomayor; el CEO de Starbucks, Howard Schultz, y las actrices Emma Watson, Natalie Portman y MerylStreep, quienes en más de una oportunidad han expresado que sienten que sus éxitos son producto de la fortuna, más que del talento y el trabajo.

En una época como la actual, en donde se nos exige demasiado y además debemos demostrarlo a través de muestras redes, el síndrome del impostor se ha expandido con rapidez, sobre todo en las mujeres, asegura María Arribas, CEO de GetHERtalent, en un artículo del diario El País.

Tiene mucho sentido: vivimos una época en la que debemos ser profesionales, con una especialización clara, emprendedoras, madres que teletrabajen o vayan a una oficina y hacer todo de forma absolutamente perfecta. En algún punto, comenzaremos a pensar que en algo estamos fallando y muy probablemente sea en nuestra profesión, así lo estemos haciendo bien.

Pero, ¿qué causa el síndrome del impostor? La doctora Valerie Young ha establecido 4 posibles causas de este síndrome que cada día afecta a más personas:

1.- “Dinámicas familiares durante la infancia”: La constante comparación entre hermanos, la presión que ejercen los padres por tener hijos perfectos o la frustración por ser absolutamente distinto al resto de la familia, son algunas de las causas que, desde la infancia, puede dar pie a este síndrome.

2.- “Estereotipos sexuales”: Aunque con el paso del tiempo se ha demostrado que tanto mujeres como hombres sufren del síndrome del impostor, son las mujeres las que expresan más esta condición. Esto se debe a esa presión de ser madres y profesionales exitosas, además de estar subvaloradas en las empresas (o sociedades) en las que se desenvuelven.

3.- “Diferencias salariales”: Cobrar un salario menor al de sus colegas hombres o ver sus ideas menospreciadas por el simple hecho de ser mujer, hace que sean ellas las que padezcan con mayor ahínco el síndrome del impostor.

4.- “Percepción de éxito, fracaso y competencia”: El búsqueda del perfeccionismo, es una de las causas más comunes para sentirse menos.

Ahora, ¿qué podemos hacer para enfrentar el síndrome del impostor?

Cómo enfrentar el síndrome del impostor

El blog de Trello nos presenta 4 maneras de enfrentar y superar el síndrome del impostor.

1.- “Consigue un socio de responsabilidad”: Un socio de responsabilidad es una persona con la que compartirás tus metas, aspiraciones y miedos para intercambiar comentarios sobre tus avances y la manera en la que puedes lograr eso que te está costando. La idea es que no solo cuentes con la voz de tu cabeza, sino que haya otra persona que te diga: “Ey, lo estás haciendo bien por esta razón en específico” o “Claro que lo puedes hacer mejor, ¿qué tal si intentas esto? Yo te apoyo”.

2.- “Devuelve el favor”: Has estudiado, te has preparado, tienes una especialización, acumulas experiencia, tienes clientes felices… ¿pero aún no te sientes capaz? Una buena forma de enfrentar este síndrome es aportar algo de tu conocimiento a tu comunidad. Hacerlo porque quieres ayudar de forma genuina y sincera a otros. Sentirte útil, más allá del dinero que puedas hacer con tu emprendimiento de Asistente Virtual, te abrirá los ojos y descubrirá que de verdad haces un trabajo valioso. Apúntate a un voluntariadoo ofrece tu ayuda a aquella persona que veas que necesita una ayuda de tu parte para impulsar su emprendimiento.

3.- “No sueltes los recibos”: Esta es una forma muy práctica (y un poco narcisista) de enfrentar el síndrome del impostor. ¿Cuántas veces te han dicho que tu trabajo es fantástico? Te lo dicen tus clientes, hasta los más difíciles, te lo dicen tus amigos, te lo dicen tus colegas y te lo dicen tus seguidores en redes sociales. Cada vez que la vocecita en tu cabeza, o algún troll de internet, dude de tus capacidades como Asistente Virtual, ve a esos comentarios que te dicen que sí eres bueno, que sí mereces tus logros, que sí eres importante. Ese reforzamiento te abrirá lo ojos y entenderás que el foco debe estar en la cantidad de comentarios positivos sobre tu trabajo y sobre ti mismo.

4.- “Acepta el fracaso para conseguir el éxito”: Te dan miedo las alturas y por eso evitas ir a sitios como una rueda de la fortuna o la terraza de un rascacielos. Temes hablar en público y dices no a las conferencias que te piden que seas un ponente. No soportas los sitios concurridos, entonces no vas a eventos de networking. Te da miedo fracasar, y por eso no intentas cosas nuevas. Todos fracasamos en algún momento, pero más allá del fracaso, lo importante es la experiencia adquirida en estas situaciones. Así como el miedo a hablar en público se vence hablando más en público, el temor al fracaso se vence intentando y fracasando y fracasando y fracasando hasta lograrlo. Un fracaso no es sinónimo de no ser competente, sino de haberlo intentado.

“Con el tiempo aprendí que si bien era difícil sacudirse los sentimientos de falta de confianza en uno mismo, podía entender que había una tergiversación. … Cuando sentía que no era capaz de hacer algo, me recordaba a mí misma que no reprobé todos mis exámenes en la universidad. Ni uno. Aprendí a destergiversar la tergiversación”. SherylSandberg, directora de operaciones de Facebook.

Y tú, ¿ya descubrirte como vencer el síndrome del impostor? Cuéntanos cómo lo hiciste en la sección de comentarios.